El Sínodo es una forma de mantener vivo el espíritu de colegialidad que nació del Concilio

10.10.2021 | RD
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El Sínodo de los Obispos es una institución permanente y consultiva instituida por Pablo VI en el marco del Concilio Vaticano II, para que ayude al Papa en el gobierno de la Iglesia, a través de sus consejos sobre todo tipo de asuntos que afecten a la Iglesia universal.

Desde 1965, se han celebrado 29 Asambleas del Sínodo de los Obispos. En ellas, obispos de todo el mundo, líderes y representantes de las Conferencias Episcopales y de las Iglesias latinas y de Oriente se reúnen, comparten experiencias y llegan a conclusiones que, posteriormente, el Papa plasma en un documento llamado exhortación apostólica postsinodal.

En los últimos años, el papa Francisco ha querido dotar de una nueva dimensión al Sínodo de los Obispos, implicando a todo el Pueblo de Dios: no solo obispos, sino sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos, hombres y mujeres de todas las edades.

Esto es algo que se ve de manera patente en la próxima Asamblea, la XVI Asamblea General Ordinaria, dedicada a la sinodalidad, y que se celebrará en octubre de 2023, pero que en realidad ha comenzado en octubre de 2021, en un proceso que va a afectar a todos los bautizados. [LEER: Qué es el Sínodo de 2023, por qué es novedoso y cómo se va a desarrollar]

A continuación presentamos 16 preguntas y respuestas para comprender mejor el sentido y el funcionamiento de este organismo, vital para el funcionamiento de la Iglesia.

1. Qué es el Sínodo

El Sínodo de los Obispos es un organismo consultivo creado por Pablo VI en el marco del Concilio Vaticano II para pedir la participación de los obispos de todo el mundo en asuntos de interés para la Iglesia universal. Es una forma de mantener vivo el espíritu de colegialidad que nació del Concilio.

Etimológicamente, la palabra “sínodo” deriva de los términos griegos syn (“juntos”) y hodos (“camino”), y expresa la idea de “caminar juntos”.

El Sínodo puede definirse como una asamblea de obispos que representa a todo el episcopado católico y que tiene como finalidad ayudar al Papa en el gobierno de la Iglesia universal, dándole su consejo. Su principal característica es el servicio a la comunión y a la colegialidad de todos los obispos con el Santo Padre.

2. Cuándo se creó el Sínodo

El Sínodo de los Obispos fue instituido por el papa Pablo VI el 15 de septiembre de 1965, a través del motu proprio ‘Apostolica Sollicitudo’.

La creación del Sínodo de los Obispos tiene su origen en la celebración del Concilio Vaticano II, el acontecimiento histórico más importante para la Iglesia del siglo XX.

Durante la fase de preparación del Vaticano II, varios cardenales manifestaron públicamente su disposición a crear un órgano consultivo que les hiciese corresponsables del cuidado y gobierno de la Iglesia; un consejo permanente de obispos especializados, elegidos de toda la Iglesia; un “miniconcilio”.

El 14 de septiembre de 1965, en la inauguración de la última sesión del Vaticano II, el papa Pablo VI comunicó su intención de instituir el Sínodo de los Obispos: “Tenemos la alegría de anunciaros Nos mismo la institución, tan deseada por este Concilio, de un Sínodo de los obispos, que, compuesto de obispos, nombrados la mayor parte por las Conferencias episcopales con nuestra aprobación, será convocado, según las necesidades de la Iglesia, por el Romano Pontífice, para su consulta y colaboración, cuando, para el bien general de la Iglesia, le parezca a Él oportuno. No es necesario añadir que esta colaboración del episcopado tiene que ser de gran beneficio a la Santa Sede y a toda la Iglesia, de modo particular al cotidiano trabajo de la Curia Romana, a la que estamos tan agradecidos por su valiosísima ayuda, y de la que, como los obispos en sus diócesis, también Nos tenemos permanentemente necesidad para nuestras solicitudes apostólicas”.

Al día siguiente, el 15 de septiembre de 1965, se promulgó el motu proprio ‘Apostolica sollicitudo’, en el que oficialmente se instituía el Sínodo de los Obispos.

3. Para qué sirve el Sínodo

El Sínodo es una asamblea o un encuentro religioso consultivo, donde los obispos, reunidos con el Papa, intercambian información y experiencias, con el objetivo común de buscar soluciones pastorales que tengan aplicación en el conjunto de la Iglesia.

El Sínodo ayuda al Papa con sus consejos para la integridad y mejora de la fe y costumbres, y la conservación y fortalecimiento de la disciplina eclesiástica, y para estudiar las cuestiones que se refieren a la acción de la Iglesia en el mundo.

No es un organismo particular con una competencia limitada, sino que tiene una amplia competencia para tratar cualquier tema, según el procedimiento establecido por el Papa en su convocatoria.

4. Cuál es el papel del Papa en el Sínodo

El Sínodo de los Obispos se reúne y actúa solamente a iniciativa del Papa, cuando él lo considera oportuno; en la práctica, las asambleas del Sínodo tienen lugar cada dos o tres años.

El Sínodo de los Obispos y su Secretaría General Permanente no forman parte de la Curia romana ni dependen de ella, sino que están exclusivamente bajo la autoridad del Papa.

Es el Papa quien convoca al Sínodo, en el lugar y las veces que le parezca oportuno; es el Papa quien ratifica la elección de los miembros que deben ser elegidos según la norma del derecho peculiar, y designa al resto de miembros; es el Papa quien determina qué temas deben tratarse y establece el orden del día.

El Papa preside el Sínodo personalmente o por medio de otros; decide sobre las propuestas; y ratifica las decisiones cuando, en determinados casos, haya concedido al Sínodo potestad deliberativa.

Y tiene la potestad para clausurarlo, trasladarlo, suspenderlo o disolverlo. Si después de convocar el Sínodo, o durante su celebración, el Pontífice fallece o queda impedido, el Sínodo queda inmediatamente suspendido hasta que un nuevo Papa decida continuarlo o convocar otra Asamblea.

5. Qué es la Secretaría General Permanente del Sínodo

La Secretaría General Permanente del Sínodo de los Obispos es una institución permanente que funciona como un vínculo entre el Sínodo y las diferentes Asambleas.

Actualmente, el secretario general del Sínodo es el cardenal maltés Mario Grech (en el cargo desde septiembre de 2020), y hay dos subsecretarios: el agustino español Luis Marín de San Martín y la la religiosa francesa Nathalie Becquart, primera mujer en el cargo (ambos nombrados en febrero de 2021).

El secretario general es nombrado por el Papa para ejecutar sus órdenes y comunicarle todo lo relacionado con el Sínodo. Prepara el desarrollo de cada Asamblea sinodal; envía las cartas de convocatoria, el orden del día y los documentos e informaciones; comunica los nombres del presidente delegado, del relator general, del secretario especial y de los padres sinodales; y recoge, ordena y conserva las actas y documentos.

El secretario general es asistido por el Consejo de la Secretaría General.

Al final de cada Asamblea General Ordinaria se constituye un Consejo Ordinario, compuesto por 15 miembros (12 elegidos por el Sínodo y 3 por el Papa) que conservan el cargo hasta que comience una nueva Asamblea General Ordinaria.

De igual manera, al final de cada Asamblea Especial se ha constituido un Consejo Especial de la Secretaría General que vela por el seguimiento de las conclusiones dispuestas.

6. Qué es una Asamblea sinodal

Las Asambleas son las reuniones o encuentros del Sínodo. Comúnmente, cuando hablamos de “Sínodo” nos estamos refiriendo a “Asamblea sinodal” (“El Sínodo sobre la familia”, “El Sínodo comienza en Roma”…).

Normalmente, el Sínodo se reúne en una Asamblea General, para tratar cuestiones que miran directamente al bien de la Iglesia universal. Las asambleas generales pueden ser Ordinarias o Extraordinarias (para cuestiones que exigen una solución rápida). En la práctica, se realizan cada dos o tres años, siempre en Roma.

Aparte, existen las Asambleas Especiales, para problemas que conciernen directamente a una o varias regiones determinadas. Se han celebrado dos para Europa, dos para África, una para América, una para Asia, una para Oceanía, una para los Países Bajos, una para el Líbano, una para Oriente Medio y una para la Amazonía.

7. Cuántas Asambleas sinodales se han celebrado

Desde 1967 hasta la actualidad, se han celebrado un total de 29 Sínodos, todos en el Vaticano, casi siempre entre septiembre y octubre, con una duración de entre 3 y 5 semanas, con excepciones.

Las Asambleas Ordinarias se han celebrado más o menos cada tres años. En la década de los 90 tuvieron lugar la mayoría de las Asambleas Especiales, solapándose a veces con las Ordinarias:

15 Asambleas Generales Ordinarias: 1967, 1971, 1974, 1977, 1980, 1983, 1987, 1990, 1994, 2001, 2005, 2008, 2012, 2015 y 2018.

3 Asambleas Generales Extraordinarias: 1969, 1985 y 2014.

11 Asambleas Especiales: 1980, 1991, 1994, 1995, 1997, 1998 (dos Asambleas), 1999, 2009, 2010 y 2019.

El próximo Sínodo será la XVI Asamblea General Ordinaria, en 2023, sobre el tema ‘Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión’.

8. Quién elige el tema de cada Asamblea

El tema de cada asamblea sinodal lo elige al Papa, pero es fruto de la colegialidad.

Primero, se consulta a Patriarcas, Conferencias Episcopales, superiores de Dicasterios de la Curia romana y a la Unión de Superiores Generales para tener indicaciones sobre posibles temas para el Sínodo. Recientemente, esta consulta ha ido precedida por una petición informal entre los padres sinodales hacia el fin de la Asamblea General.

La elección de un tema debe tener en cuenta varios criterios: universalidad (que el tema tenga referencia y aplicación a toda la Iglesia); actualidad y urgencia; relevancia pastoral y sólida base doctrinaria; y ejecutividad (posibilidad de aplicación práctica).

Las sugerencias de temas las estudia el Consejo de la Secretaría General del Sínodo y somete sus conclusiones al Papa, que es quien toma la decisión final.

Hasta ahora, los temas que se han tratado en los Sínodos son: el sacerdocio, la figura del obispo, la vida consagrada, la vocación de los laicos, la familia, los jóvenes, la evangelización en el mundo moderno, el catecismo, el perdón, la Eucaristía o la Palabra de Dios, además de abordar la situación de Iglesias particulares en diferentes regiones del mundo.

9. Qué son los Lineamenta

Los Lineamenta o Líneas de orientación son un documento que presenta el tema de la próxima Asamblea sinodal. Lo prepara la Secretaría General Permanente del Sínodo, recogiendo el trabajo conjunto de los miembros del Consejo, teólogos especialistas en la materia y el equipo de la Secretaría General.

La versión final de este documento, aprobada por el Papa, se traduce a las principales lenguas del mundo y se envía a los obispos para promover a nivel local el estudio, el debate y la oración por el Sínodo. Los obispos y Conferencias Episcopales tienen plena libertad para ampliar su base de consulta a todas las personas y colectivos que consideren.

10. Qué es el Instrumentum laboris

El Instrumentum laboris o documento de trabajo es un texto redactado por el Consejo de la Secretaría General del Sínodo para recopilar las sugerencias recibidas de los obispos que han trabajado los Lineamenta; servirá como base y punto de referencia durante la discusión sinodal.

Este documento no es un borrador de las conclusiones finales del Sínodo, sino solo un texto provisional para focalizar la discusión durante la Asamblea. Tras ser aprobado por el Papa, se traduce a las principales lenguas y se envía a los obispos y a las personas que participarán en la Asamblea sinodal.

Gracias al trabajo preparatorio de las Iglesias locales, basado en los Lineamenta y el Instrumentum laboris, los obispos pueden presentar en la Asamblea sinodal las experiencias y las aspiraciones de cada comunidad.

11. Quién es quién en el organigrama de una Asamblea del Sínodo

Cada vez que se convoca una Asamblea del Sínodo, sea cual sea el tipo de asamblea, el Papa designa a varias personas que ejercen diferentes tareas, solo mientras dura dicha Asamblea.

Presidente delegado: preside la Asamblea en nombre del Papa, dirige los trabajos del Sínodo, atribuye a algunos miembros funciones especiales y firma las actas. Puede haber uno o varios presidentes delegados.

Relator general: prepara la Relación Introductoria y la Relación Conclusiva y dirige la preparación del texto de las Proposiciones finales (texto que los padres sinodales ofrecen al Papa como resumen de sus reflexiones y acuerdos) o de otros documentos redactados por el secretario especial para ser votados, y presenta dichos textos en la sesión plenaria.

Secretario especial: asiste al relator general en todas sus tareas. Además, está a disposición del presidente delegado, del relator general y del secretario general para elaborar documentos y relaciones, para extender las actas y para ofrecer explicaciones a cualquier padre sinodal que las pida.

12. Quién puede participar en el Sínodo

Las personas que participan en una Asamblea del Sínodo de Obispos reciben el nombre de padres sinodales. Proceden de todo el mundo, y entre ellos están los líderes y representantes de las Conferencias Episcopales y de las Iglesias orientales, obispos y religiosos por designación.

Participan también los jefes de los dicasterios de la Curia romana y eclesiásticos expertos.

Y pueden ser invitados al Sínodo, sin derecho a voto, otras personas: expertos que colaboran con el secretario especial en la relación conclusiva y las proposiciones finales; oyentes (auditores) que asisten los trabajos sinodales; y delegados fraternos que representan iglesias y comunidades eclesiales que no están en plena comunión con la Iglesia católica.

Las Asambleas sinodales comenzaron a celebrarse con unos 150 padres sinodales, pero en las últimas han participado cerca de 250 miembros. Todas las personas que participan en el Sínodo están obligadas a guardar secreto sobre la preparación y los trabajos de la Asamblea.

13. Cómo funciona la Asamblea sinodal

El Sínodo de los Obispos trabaja según una metodología basada en la colegialidad, concepto que caracteriza cada fase del proceso, desde la preparación hasta las conclusiones. Este método de trabajo alterna el análisis y la síntesis, las consultas de las partes involucradas y las decisiones de las autoridades competentes, según una dinámica de feedback que permite la continua verificación de los resultados y la realización de nuevas propuestas.

El trabajo en el aula sinodal puede dividirse en tres fases:

En la primera, el presidente delegado anuncia el tema del debate y llama al relator general, quien expone una Relación introductoria que previamente se le ha entregado a los padres sinodales, y la explica (si es necesario, con la ayuda del secretario especial). Después, cada miembro presenta la situación de su Iglesia particular.

En la segunda, a la luz de estas presentaciones, el relator general formular una serie de puntos para ser discutidos. Los padres sinodales se reparten en los círculos menores (grupos idiomáticos) para profundizar en la discusión del tema, las conclusiones son leídas en la sesión plenaria y los padres pueden hacer preguntas para aclarar los argumentos y hacer comentarios.

En la tercera fase, el trabajo prosigue en los círculos menores, formulando sugerencias y observaciones más precisas. Todas las propuestas son recogidas por el relator general y el secretario especial, quienes elaboran una Lista unificada de las propuestas, presentada en la sesión plenaria y discutida nuevamente en los círculos menores. La Lista final de las propuestas se presenta en la sesión plenaria: los textos se leen en el aula sinodal, y cada párrafo debe ser votado por los padres sinodales. Las Proposiciones u otros documentos, así votados, se le entregan al Papa.

Al finalizar los trabajos de la Asamblea, el secretario general redacta una Relación Conclusiva que describe dichos trabajos y presenta las conclusiones a las que han llegado los padres sinodales. La Relación se le presenta al Papa.

14. Qué es una exhortación apostólica postsinodal

La exhortación apostólica es un documento firmado por el Papa que expresa las conclusiones de la Asamblea sinodal. Suele publicarse varios meses o incluso años después de la celebración del Sínodo.

La primera exhortación apostólica que lleva el adjetivo de “postsinodal” fue ‘Reconciliatio et paenitentia’, publicada por Juan Pablo II en 1984 con las conclusiones de la VI Asamblea General Ordinaria, sobre la penitencia y el perdón en la misión de la Iglesia, celebrada en 1983.

15. Dónde está recogida la normativa del Sínodo

La normativa referente al Sínodo de los Obispos está recogida en varios códigos y documentos oficiales: Código de Derecho Canónico (cánones 342-348); Código de los Cánones de las Iglesias Orientales (canon 46); ‘Apostolica sollicitudo’ (15 de septiembre de 1965); y ‘Ordo Synodi Episcoporum’, reglamento del Sínodo de los Obispos, cuya última edición es de septiembre de 2006.

16. Qué cambios ha realizado Francisco en el Sínodo

El papa Francisco renovó profundamente el Sínodo de los Obispos en la Constitución Apostólica ‘Episcopalis communio’ (15 de septiembre de 2018), incluyendo la sinodalidad como una dimensión constitutiva de la Iglesia a todos los niveles de su existencia.

En concreto, a partir de entonces el Sínodo se entiende como un proceso articulado en tres fases: preparatoria, donde tiene lugar la consulta al Pueblo de Dios sobre temas indicados por el Papa; celebrativa, en la que se reúnen los obispos en Asamblea; y fase de actuación, en la que las conclusiones del Sínodo, aprobadas por el Papa, deben ser acogidas por la Iglesia.