• “Todo empezó por una disputa por una pequeña cantidad de dinero entre un comerciante y un miliciano”
  • “Durante dos días y medio hubo enfrentamientos que se saldaron con al menos 51 personas muertas, entre ellas cuatro niños, y al menos 80 heridos. Ha sido una Navidad muy triste”
  • “El día 28 tenemos la reunión con algo más de cien comerciantes a los que pedimos que bajen las armas y den una oportunidad al dialogo para resolver los conflictos de forma pacífica”
  • “Hasta ayer, había constancia de 51 personas muertas, entre ellas cuatro niños. Ha sido una Navidad triste. Que Dios nos ayude”

UN Peacekeepers react to manifestation at closing of the Nationa

Fuerzas de la Minusca en Bangui

29.12.2019 José Carlos Rodríguez
https://www.religiondigital.org

Día de Nochebuena en la capital centroafricana. Los cristianos de la parroquia de Fátima se preparan para la misa a las ocho de la tarde (aquí ya noche cerrada) cuando una hora antes empiezan a oír disparos muy cerca en el barrio de al lado. Nadie sabe qué pasa. Con cierto temor, comienzan la misa a la hora prevista. Una disputa entre un comerciante y un miliciano de la “autodefensa” termino mal, con un muerto por apuñalamiento y un tiroteo que dejo tres heridos. Fue el inicio de una crisis que en dos días y media se cobró 51 muertos y al menos 70 heridos.

Día de Navidad. A las siete de la mañana paso por el barrio del Kilometro Cinco para ir a misa a Fátima y me sorprende ver todas las tiendas cerradas. Me alarmo aún más cuando veo pasearse a dos jóvenes, uno con un fusil y otro con un lanzagranadas al hombro, por la calle. Inmediatamente informo al responsable de la seguridad para que tome las medidas necesarias y haya patrullas para evitar lo peor. Aquí en Bangui no es como en España y la gente no compra los regalos de Navidad uno o dos meses antes, sino en la mayoría de los casos se van con los niños a comprar un juguete (he dicho uno) el mismo día de Navidad, tras la misa.

Los comerciantes del Kilometro Cinco, viendo que las cosas no están tranquilas en su sector, se trasladan con sus peluches y sus cochecitos y bicis de juguete unos ochocientos metros más abajo, al lado de un puente, que en pocos minutos se convierte en un inmenso mercado improvisado de Navidad donde acuden clientes de otras partes de Bangui los cuales, por si las moscas, compran a toda prisa y se van de vuelta a su barrio.

Tras una jornada muy tensa en la que nadie sabe a ciencia cierta que pasa, hacia las cinco de la tarde empieza un enfrentamiento serio que dura cerca de dos horas. En el resto de la capital, mientras la gente pasea, acude a bares y hoteles donde suena la música y va a visitar a familiares, se oyen detonaciones no muy lejanas que inquietan a los pobres viandantes. Los dos grupos, comerciantes armados y milicianos de autodefensa, se enfrentaron a muerte. Tras una noche silenciosa, a las cinco de la mañana empezaron de nuevo los combates que duraron dos horas más. Durante la confusión, el mercado del Kilometro Cinco se incendio y fue un milagro que una hora después llegaran los bomberos, escoltados por las fuerzas internacionales. Hacia el final de la jornada varios cuerpos sin vida se alinean en la mezquita Ali Babolo y en dos hospitales de la capital se cuentan al menos 70 heridos.

El día 27 aparece algo más tranquilo, aunque hay todavía personas asesinadas en acciones de venganza. Por la tarde cojo el coche y me dirijo a una de las mezquitas donde encuentro a varios representantes de los comerciantes para organizar una reunión con las autoridades e intentar calmar la situación. El barrio aparece como una ciudad fantasma, con todas las tiendas cerradas y muy poca gente que camina por la calle. Aun se ve a algún joven que se pasea fusil al hombro. Finalmente, el día 28 tenemos la reunión con algo más de cien comerciantes a los que pedimos que bajen las armas y den una oportunidad al dialogo para resolver los conflictos de forma pacífica.

Y hoy, domingo, voy de nuevo a la iglesia de Fátima y al pasar por el Kilometro Cinco veo que hay algo más de circulación, aunque las tiendas siguen cerradas. La comunidad musulmana ha organizado una reunión para intentar calmar las cosas y que las hostilidades no vuelvan a estallar.

Un par de amigos me dicen que todo empezó por una disputa por cinco mil francos CFA (unos nueve euros). Hasta ayer, había constancia de 51 personas muertas, entre ellas cuatro niños. Ha sido una Navidad triste. Que Dios nos ayude.